“V” de Venganza

¿Cuántas veces hemos oído que “la venganza es un plato que se come frío? ¿O que la venganza es “dulce”?

Sí hay algo en este mundo que está bien y mal visto al mismo tiempo en este mundo, es el hecho de que la gente tome justicia por mano propia y esto es un tema a discutirse cuando de hembrismo se trata.

El hembrismo es la parte radical del feminismo, es ese odio y repudio  al género masculino nacido a través de las múltiples vueltas dadas al tema de sumisión y misoginia sufrido por las mujeres desde el inicio de las civilizaciones; sin embargo, los códigos de ética hoy en día, protegen a las mujeres de este tipo de agresiones y se le brindan las oportunidades que por derecho le corresponden, el simple hecho de ser humana.

Pero ¿Qué pasa cuando las lesbianas políticas radicales y las hembristas toman el papel misandrico y agreden física o verbalmente a un hombre?

Si bien es cierto que el hembrismo no puede ser una práctica social, una condición o una ideología predominante como lo sigue siendo el machismo, sí varias mujeres creen que es “correcto” castigar a quienes nos han castigado por muchos, muchos años; pero, a pesar de ser una ideología arcaica igual que la misoginia, las personas no lo notan como raro e incluso creen que esta “bien” que las mujeres practiquen esto, que se “liberen”, cuando la liberación femenina busca la igualdad entre hombres y mujeres y no caer en un sexismo deliberado y contundente.

Mucho se burla la sociedad de este tema; en las bodas suele haber un baile llamado “el mandilón” donde él esta barriendo, cuidando a un niño, con un mandil, mientras la mujer lo golpea, derrocha dinero y bebe alcohol. En pocas palabras “se invierten los papeles”, pero, si las mujeres interpretaran ese rol (independientemente de que sea normal en muchos de los casos) y los hombres las golpearan, es ahí cuando las personas pierden la cabeza, o sea, golpear a un hombre sí está “bien”.

Cabe mencionar que, con respecto a este tema, en internet hubo una “campaña” en tono de burla para “los princesos”. Hombres que son golpeados por sus novias  o esposas pedían que esto se detuviera y todos lo tomaban en tono de burla, sin detenerse a pensar que, en efecto, hay casos en los que los hombres son agredidos física, emocional y verbalmente por personas del sexo contrario, llegando en muchas ocasiones, a ser odiados por ellas. Pero “los chicos no lloran” y por eso este tema se puede llegar a tomar como broma pues, si los hombres se atreven a decir que sus mujeres los golpean, entonces no podrán borrarse las etiquetas sociales de: mandilón, debilucho, maricón, te faltan… por nombrar los “más sutiles”.

Incluso hay canciones interpretadas por mujeres en donde se insulta vilmente a los varones con el fin de humillarlos y expulsar el odio que les tienen ¿Dónde entra la moral de las personas con este tipo de discursos? ¿Acaso la sociedad es tan doble moralista que se espanta por canciones machistas y “sexosas” de reggaetón mientras que existen otras que se cantan por mujeres despechadas sin que la gente reaccione agresivamente por ellas?

El siglo XXI parecía el momento en el que las mujeres y los hombres alcanzarían una igualdad de oportunidades y de género y en el que todos convivirían en paz y harmonía, pero el sexismo impulsado por las personas radicales de cada uno de los “bandos” impide que se alcance esta equidad que todos merecemos.

Desde el machista golpeador de mujeres, hasta la hembrista que humilla al varón, son los arquetipos de las personas que tienen miedo al cambio y a aceptar que todos somos iguales por el simple hecho de vivir en este mundo.

“[…] yo realmente pondría a todos en una especie de campo donde todos puedan conducir en quads o bicicletas, o furgonetas blancas. Les daría una gama de vehículos para conducir alrededor, no darles porno, que no fueran capaces de luchar -deberíamos tener guardianes, ¡por supuesto! Las mujeres que quisiesen ver a sus hijos o seres queridos masculinos podrían ir a visitarlos, o llevárselos como un libro de la biblioteca, y luego traerlos de vuelta.

Espero que la heterosexualidad no sobreviva, de veras. Me gustaría ver una tregua en la heterosexualidad. Me gustaría una amnistía en la heterosexualidad hasta que nos hayamos clasificado a nosotras mismas” (Julie Bindel, RedFem Collective, 2015)

 

La ética, desde sus inicios, fue hecha por hombres para hombres, de ahí que el patriarcado haya estado por mucho tiempo en las principales esferas de poder ¿Pero es el sexismo realmente algo que pueda considerarse ético? ¿Es correcto denigrar al género opuesto y que esto sea aceptado por la sociedad?

Si bien es cierto, aceptamos el machismo inconscientemente, desde que las mujeres son puestas en la publicidad como las amas de casa preocupadas por la salud y el bienestar de la familia, hasta que ellas exijan que se les invite a salir sin aportar ni un centavo ya sea cuando se la está “ligando” o aún siendo una pareja estable.

Pero también se acepta que, en ciertas familias, en lugar del patriarcado exista el matriarcado. Con mujeres totalmente al mando de las familias, exigiendo a los hombres una rendición de cuentas y violentándolo en caso de que este llegase a fallar en sus “deberes”.

En un estudio hecho en España, se reveló que en el año 2010 se suicidaron 8,935 hombres, por falta de compasión a causa de divorcios abusivos y falsas denuncias de maltrato, porque está en el estereotipo masculino el “no llorar”, “ser la cabeza de la familia”, “ser el macho alfa” y que, debido a toda esta represión de sentimientos y obligaciones impuestas aceptadas, no queda más que sacar la frustración y la ira por medio de la violencia, la agresión y la impulsividad, llevándolos al suicidio.

El hecho de que todo esto se estereotipe por la sociedad y se lleve a diferentes medios como la televisión y las redes sociales o a través de la publicidad y la música, genera grupos sexistas que harán lo posible por ganar la “superioridad” de sexo.

Depende de la moral de cada persona  el hecho de aceptar esto como bien o como mal, lo cual nos lleva a pensar que, por ejemplo, al no denunciar los abusos masculinos o tomarlos a broma u ofenderse por las canciones machistas pero creer que las canciones que humillar a los hombres son un ejemplo a seguir, no estamos haciendo lo que es correcto, si no lo que creemos que es correcto.

Pues mientras las mujeres reciben apoyo por parte de muchas instituciones gubernamentales para darla escuela, soporte económico (pensión alimenticia), aborto gratuito, refugios, comida, guarderías, horarios flexibles, para los papás solteros (que en México son alrededor de 796 mil) no reciben algún tipo de ayuda por parte de ninguna institución, no existe una ley que diga que ellos pueden conservar al bebé en caso de no hacerse responsable la madre, no tiene flexibilidad en los horarios, en fin, no recibe el mismo tipo de trato que la madre soltera.

“No vas a robar lo que yo me gané, aunque seas esa intrusa que se le acomoda él no me dejará pues sabe quién es quién. Soy la que con sus hijos tiene la corona, vas a resbalarte pero a otro rincón porque este es mi hombre y yo su gran señora…”. –Jenny Rivera, “La gran señora”-

En el párrafo anterior podemos ver como ella se refiere a un hombre como “su hombre”, dejando en claro el es utilizado como objeto. En caso de que un hombre describa a una mujer como “suya” es considerado absolutamente machista y posesivo. El acto misándrico llega cuando, no solo lo considera como objeto solamente, sino que además lo humilla y lo insulta, como respuesta a las canciones y discursos misóginos.

“Me entere que te sientes autobús de primero y que viajas a diario lleno de pasajeras. Veo que no han descubierto que están lisas tus llantas que si vas de subida, tu motor ya no aguanta que te fallan los frenos cuando vas de bajada que parece que corres pero no avanzas nada.” –Francisca Barradas, “Tu última parada-

En conclusión, las hembristas, no son más que mujeres que buscan, sino erradicar por completo a los hombres, por lo menos si buscar una supremacía, hegemonía y que ellas estén por encima de todo. Justo como el machismo durante el principio de las sociedades.

No es fácil llegar a una igualdad de género en tiempos de sexismo, cuando las personas, en lugar de competir sanamente por un triunfo como iguales, intentan demostrar “quienes son mejores”; en concursos televisivos, en las fiestas infantiles, en diversas actividades, donde los hombres y las mujeres compiten ser “los más inteligentes”, “los más guapos”, “los mejores”.

Lavar los trastes, trapear la casa, cocinar, no te hace menos hombre; ceder tu asiento, abrir tu propia puerta, pagar lo que consumiste, no te hace menos mujer.

Pero a pesar de los radicalismos que existen en cada una de las corrientes y movimientos existentes (así como el veganismo lo es del vegetarianismo), en cuanto a igualdad de sexo se trata, existen muchas leyes que protegen a las mujeres de los abusos de autoridad que se presentan en muchos casos por parte de los hombres, porque por mucho que se intente cubrir, el machismo sigue permeando en las sociedades, tal punto que se considera una falta administrativa el hecho de invadir los vagones asignados exclusivamente a mujeres, ancianos y personas con capacidades diferentes. Aunque no hay que olvidar que con esto, pagan justos por pecadores.

La igualdad de género ya es una realidad existente en nuestras vidas diarias. Las mujeres tienen acceso a esferas de poder que solo eran designadas a los hombres, los hombres se involucran en sus responsabilidades en el hogar, cosa que solo eran “deberes de la mujer”, ya no se penaliza a las mujeres por interrumpir legalmente su embarazo y los varones ya no pagan altas cantidades de pensión alimenticia, todos tienen derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a la cultura, a la información y a diferentes oportunidades que ofrece el Estado para el bienestar y desarrollo de los individuos.

“Ciertamente, hoy las mujeres gozan de más libertad para ejercer sus derechos como elegir pareja o el número de hijas/os que deciden tener y el espacio entre ellos; también para ejercer un oficio o profesión o su participación en organizaciones ciudadanas o políticas. No obstante siguen asumiendo la responsabilidad de las tareas domésticas y el cuidado de las hijas/os y afrontan obstáculos para gozar de más recursos, oportunidades y tiempo para desarrollar sus deseos o capacidades. Prueba de ello es que las mujeres dedican 42.35 horas a la semana a las actividades domésticas, mientras los hombres destinan 15.20 horas” (Sistema de Indicadores de Género (SIG) del Inmujeres).

Aun falta un largo recorrido para que todos los individuos seamos verdaderamente reconocidos como iguales ante la ley, pues existen diversos factores, independientemente del sexo de la persona, que influyen a que exista una discriminación y una desigualdad de individuos ante la ley. Y aun existe un una brecha muy grande entre una gran mayoría de mujeres y su total liberación del yugo de masculino, pero también hay que cuidar la parte del hembrismo opositor de los varones para evitar que, muy difícil pero no imposible, en un futuro, las mujeres se venguen totalmente de los hombres y exista una misandría permeante y una inversión de papeles, en lugar de la igualdad que la sociedad merece, en todos y cada uno de sus ámbitos.

“Luchar por los derechos de la mujer, es para muchos, sinónimo de odiar a los hombres. Esto tiene que terminar”- Emma Watson.

 

 

 

 

 

 

 

http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2015/07/19/en-mexico-796-mil-hombres-son-papas-solteros

https://hequal.wordpress.com/2015/09/05/hateful-guardian-writer-julie-bindel-proposes-feminazi-concentration-camps-for-all-men/

http://magnet.xataka.com/preguntas-no-tan-frecuentes/sabemos-ya-por-que-los-hombres-se-suicidan-mas-que-las-mujeres

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